Desde hace años, rellenar formularios online se ha convertido en parte de nuestra rutina diaria. Y si hay algo que me saca de quicio, es tener que escribir mi dirección de correo electrónico una y otra vez en el iPhone. Mi email no es precisamente corto, y cada vez que tecleo carácter por carácter mientras me registro en una web o en una nueva app, reconozco que me pone de los nervios. Lo peor no es solo el tiempo, sino los yerros.