Empezaron como simples excusas argumentales para enseñar castillos mitológicos, dormitorios engalanados y dejarse querer por un príncipe azul que llegaba de la nada y la besaba. Luego, con el paso de los años y la evolución de la sociedad, se convirtieron en gente inteligente que tenía algo que decir para el bien de sus súbditos y actuando de manera naíf en cuanto sus amores y desamores, para terminar sabiendo kung-fu y salvando a su pueblo de los malvados criminales. La monarquía en los filmes mainstream americanas (especialmente de dibujos) ha cambiado su modus operandi para no cambiar su status quo. Y en pleno 2025, ya va siendo hora de dejarnos de
cuentos de príncipes azules y princesas.
No creo que sorprenda a nadie al decir que muchos odiaron 'Los últimos jedi' (es posible que incluso tú mismo), es la única filme de 'Star Wars' que se atrevió a abrir un melón complicado de tragar para un público acostumbrado a ver la misma historia mascada de distintas maneras: el hecho de que, para ser el héroe de la historia, no tengas por qué ser "el elegido", venir de la realeza, tener sangre Skywalker o, en general, ponerte en el foco central solo por tu herencia.
Por supuesto, este atrevimiento de Rian Johnson que muchos aún no le han perdonado fue rápidamente cancelado por el noveno episodio, que mostró que Rey era hija de Palpatine y, por tanto, venía de casta "especial", manteniendo el status quo de la serie.